El séptimo LP de OMD carece de grandes hits y chispa, sumergiéndose así en la mediocridad. Destacan "(Forever) Live And Die", "We Love You", "Stay (The Black Rose and the Universal Wheel)" y "Flame Of Hope". Insuficiente. Muy alejado del "Organisation".
Hubo un tiempo en que Angel Olsen no existía para nadie. Con “My Woman” da un salto olímpico de calidad y cantidad, es insultantemente rico, está lleno de detalles de maestra y salta de un extremo del pop a otro sin que te des cuenta.
A poco que te guste su estilo vas a flipar con este gran puñado de temazos. Doble LP sin desperdicio: el primero con los singles y el segundo con las (algunas incomprensibles) caras B de su carrera.
Con su épico y ceremonial sexto álbum de estudio, la solemnidad y elegancia rozan la perfección. Místico y fascinante. Demoledor. Los suecos firman uno de los mejores LPs de su carrera. Maestros del death metal.
El tercer álbum de la británica no contiene las mejores canciones de su carrera pero sí la define mejor en un estilo cada vez más personal. Ya no tenemos que acordarnos de otros artistas al hablar de su glam-rock cada vez más de salón.
El quinteto neoyorquino más en forma del panorama actual del rock vuelve a la casi obligada cita anual con su quinto álbum de estudio. Su particular evolución demuestra una vez más que son unos absolutos inconformistas.
La ruleta rusa en la que se encuentran atrapados Billy Talent es un bucle sin fin. Ahora, con su quinto álbum, les ha vuelto a tocar la bala alojada en la recámara. Trabajo irregular y el más decepcionante de su carrera.
La irregular trayectoria de White Lies toca fondo en un cuarto álbum que entrega el alma al Diablo del synthpop comercial. El primer tramo del LP aguanta el tipo, para después volverse anodino y monótono. Irreconocibles. Decepción total.
En la era del emo, Drop Dead irrumpen en la escena con un crudo post-hardcore. Muteados, amalgamas de riffs, muchos coros/gritos e incluso pianos. "Fashion Your Seatbelt" es la cima del álbum. Visceral y emocional. Incendiario.
El apocalipsis según Julian Casablancas y la expansión del sonido de “Phrazes For The Young” (2009). Experimentación y psicodelia, se funden con las guitarras y sintetizadores. "Human Sadness" os enamorará. Preciosa extravagancia.
Lo consiguió. 20 años después, "Ladies & Gentlemen" ha sido superado. Entre la delicadeza soul (y blues, góspel...) y la electricidad rock, terrenos ya conocidos, Pierce perfecciona la misma fórmula pero hasta el infinito.
Publicado por Sacred Bones Records, la banda australiana deja patente con su debut que la oscuridad les define más que la alegría. Post-punk sucio y funesto. Aunque con altibajos, sus matices psychobilly son de lo más pegadizos.
A esta gente les deberieron de regalar un pedacito del infierno al nacer. "TCBT" es un discazo, es indiscutible. Los hermanos destroy de Turbonegro traen de vuelta su disfrutable y grotesca mezcla de hardcore y sludge. Éxtasis stoner.
El debut de Larrikin fusiona el ska, folk, indie rock y mucha nostalgia. Teniendo a Pete Doherty y sus Babyshambles como referencia, encontramos cortes eternos como “Six Queens”, “Edwould” o “Happy As Annie”. Apasionante.
Ahora en “Lonerism” hay más de lo mismo pero mejor, mucho mejor. Parece que han dado en el clavo y consiguen equilibrar con la sutileza del mejor pop canciones que en principio pueden resultar difíciles.