Se mantiene entretenido por sus idiosincracias. Un IDM puntillista, con arpeggios saltarines, animados y de pies ligeros. Música para una pista de marionetas que rebotan en sus dedos, a penas para volver al cielo, y luego caer.
Corto, con motivos repetidos en todas las canciones, sin muchas aristas además de los cambios melódicos y patrones rítmicos. Igualmente encantador.