Indudablemente, uno de los grandes álbumes de rock americano de los '90. Weezer superan incluso su sobresaliente debut con ideas nuevas y fuerzas renovadas... ¡y en poco más de media hora! 10 hits seguidos casi perfectos.
La difícil papeleta de suceder al pluscuamperfecto “Let England Shake” la sortea con un LP complejo, de difícil acceso, más político aún y con una puesta en escena que justifica cualquier excentricidad posible.
Las ganas que teníamos de material nuevo hacen pensar que el resultado es tan bueno como efímero. El ligero cambio de registro hacia nuevos horizontes sonoros encaja de tal manera que los 3/4 de hora pasan en un suspiro.
Tras un potentísimo "Brutalism", el frenético y delirante post-punk de IDLES regresa con "JOY", cargado de una voraz y explícita crítica sociopolítica. Crudas reflexiones y pasión desmedida. Orgásmico y estridente frenesí.
El hombre más valiente de 2016, en lugar de esconderse en el más que comprensible silencio posible tras la fatal pérdida de su hijo, es capaz de grabar el LP más sobrio e intenso del año. Lo sentimos, Nick. Gracias.
Tras publicar los sobresalientes singles "Roses" y "Suffocation" en 2010, el dúo neoyorkino publica el psicodélico "Black Earth That Made Me" un año después. Euforia y relajación con un remarcado espíritu decadente.
Sólo los de Baltimore ha sabido llevar tan lejos los sonidos de la música popular contemporánea. Este sobresaliente álbum fue el banco de pruebas para lo que aún estaba por llegar. En su momento parecía inmejorable.
El margen de mejora respecto al muy decepcionante "Taiga" era tan grande que, habiendo ya demostrado su talento, este "Okovi" no podía decepcionar. Más aún si retorna Sacred Bones. Hemos visto a Nika dar más de sí, así que aún pedimos más.
Si bien es cierto que el quinto largo de los de New Jersey no es un mal álbum, penaliza, y mucho, el mero hecho de ser el sucesor de su obra maestra. Este disco peca de pretencioso y la verdad, la broma no hace gracia.
El incomprensible paso atrás que supone este nuevo trabajo tras dos álbumes cojonudos y, sobre todo, esperanzadores, los devuelve al estado de mediocridad que arrastraron durante toda la década anterior. Corramos un tupido velo.
Los daneses se convierten, por derecho propio, en una de las bandas más atractivas de la década. Su retorcimiento sonoro ha ido creciendo de la mano de una elegante originalidad inédita en los (ahora sobrepasados) márgenes del post-punk.
Con su segundo LP maximizan la experimentación y adquieren un tono solemne, en el que la complejidad compositiva alcanza un nivel excelso. Épica y grandilocuencia con la que la banda renace, dando un giro radical a su sonido.