El odio que le tengo a Mago de Oz es casi tanto como el que le tengo al Mago de Oz.
Álbum divertido y creativo que refleja muy bien la idiosincrasia de la juventud "indie" bogotana.
Aunque es un buen debut, con sus 34 minutos se va quedando corto de ideas hacia el final.
Es como si el personaje de Charlie Day en It's Always Sunny in Philadelphia hubiese escrito un álbum.
Estoy seguro de que son grandes músicos; lamentablemente este género de dad-rock me parece aburridísimo. Hay tan poca sustancia que a pesar de todos los gritos y guitarrazos me podría dormir con este álbum de fondo.
Hace 10 años, sentado al frente de mi computador, esperaba el lanzamiento de este álbum como ningún otro en mi vida.
Es el sonido de una banda agotando cada gota de creatividad que le queda. Mientras la voz de Matt Bellamy se filtra a través de un vocoder que dice "Dead Inside", se me cruza un pensamiento por la cabeza; quizá uno de mis artistas favoritos no es tan bueno como pensaba.
"Let's break it all down into pieces of bright, moments that pass by like a meteorite".
Genial. Mastodóntico. Demoledor. Brillante. De los mejores álbumes del indie-rock en la historia.
Una pena que el peak de la banda haya sido su primer álbum, pero es EL álbum.
No importa si la vida tiene altibajos, Father John Misty susurra "Mahashmashana", un coro de violines se desata, un saxofonista los acompaña y todas las cosas malas regresan al lugar en el que siempre debieron estar.
Alguien avísele a Shutterstock; Vance Joy está usando sus pistas de guitarra sin dar regalías.
Innovador y muuuuyyyyy creativo, a veces a su detrimento (?)
Fucks, tho.
Las canciones más creativas demuestran lo buena que pudo llegar a ser una versión del álbum con menos relleno inofensivo. Es lindo sin más.