Tiene una voz muy bonita que a ciertos ratos podría decir que se parece a la de Olivia Rodrigo, pero en general este álbum es muy bueno de escuchar, ligeramente monotono en ciertas canciones, las melodias pueden ser muy parecidas pero, si destaca mucho la producción e la ideación del proyecto.
Tan ligero pero con tanta carga, es un álbum con un ambiente sonoro muy agradable pero lo destacable es lo mucho que pusieron alma y corazón en las letras, todo es muy preciso y directo, no hace falta el uso de metaforas completas, los sentimientos se dicen y las respuestas se escuchan. Un clásico y no por el tiempo que tiene.
Bratty encuentra un nuevo camino por donde experimentar, y lo mejor de este disco es que no se siente que este experimentando, es como si hubiera estado en este terreno previamente y tiene una ejecución impecable, no hay skips e incluso las canciones no tan fuertes son buenas, hay consistencia, no es tedioso y tiene canciones maravillosas, sin duda un cambio que necesitaba en su carrera.
Genuinamente el inicio de este album sonó como si fuera un chiste (no de mala manera) pero la verdad es que las canciones tienden a tener un gran trasfondo a partir de situaciones mentales de agotamiento por el gran despegue que tuvieron el año pasado con el Tiny Desk y Papota, no obstante siguen jugando con ese lado cómico y unico de Cato y Paco, muy buenas canciones las que vienen aquí y colaboraciones a escala Grammy, que loco.
El regreso de Snail Mail no nos queda a deber, hizo otro gran álbum, la entrega despues de su anterior proyecto el cual destacó mucho, ahora nos enseña un lado poquito más liviano, más ligero pero con esa esencia de indie rock clásico, y como no si estamos hablando de una de las mayores influyentes de la escena.