Alabada sea su Majestad Imperial y alabado sea Titán, el cual nos honró con su krautrock, breakbeat, trip hop y psicodelia sumamente deliciosa y divertida como solo los mexas sabrían hacerlo.
Es una pena que aquí nunca fueron grandes como lo fueron en Europa; claro, allá no predominaba el pensamiento tóxico de los chavorrucos (que ya son muchísimo más rucos que chavos, mano) o generación X de "El rock es cultura |m|", el cual no dejaba que escucharan más allá de sus Caifanes, sus Fabulosos Cadillacs y, si andaban "experimentales", Soda Stereo. Cuánto daño le hizo a la música ese pinche pensamiento mugroso. Por suerte había ciertos outcast que sí conocían música más allá del "LLEGANDO A LA FIESTA TE VEO BESÁNDOTE CON OTRO, QUÉ POCA MADRE" y que gracias a ellos estos músicos increíbles sobresalieron.
A mí me vuela mucho la cabeza que en Europa eran headliners y aquí no llenaban ni un pinche bar de no ser por Jay de la Cueva.
"De nada, papito, eh, de nada" es lo que probablemente le dice Silverio cada que puede a Jay por darle la idea sin querer de su nueva banda en esa época, "Moderatto" (literal, la historia de Titán es el concepto de la banda mencionada).
Centrándonos en su música, destacan muchos aspectos, como la producción, la creatividad y la energía con la que tocan, pero siento yo que el verdadero "Titán" (BADUM TSSSS aplausos) ahí es la conexión que tienen los músicos. Se escucha que se la pasan de huevos tocando y eso transmiten; se ve que le entran duro a ciertos estupefacientes y se ponen a tocar introduciéndose en un estado casi meditativo. Un disco que es de los mejores que se han hecho en el país. Gracias al universo, han tenido ya el reconocimiento que se merecían.
Canciones que destacan: 1, 2, 3, 4, Honey, King Kong y 1000 ninjas. Esta última destaca sobre todo por los sampleos japoneses; ¿visionarios acaso del breakcore/vaporwave?
Quizá podemos definir a esta banda como los precursores al shitpost, aun cuando no se tenía ni noción de qué sería eso. De lo mejor que ha dado el país.
Sin duda, un MUST en la lista de discos que debes escuchar por lo menos una vez en la vida de cualquier melómano.