No es solo el disgusto por Imagine Dragons.
Es la evidente falta de originalidad, el discurso pretencioso y la obstinación de querer llegar al apego lo que hace que "Origins" sea tan desechable.
Un homenaje al sonido más atmosférico de Röyksopp, la energía de Lamb y la femeneidad implacable de The Knife.
Uno de los grupos más bizarros y consistentes que he escuchado. La rareza es difícil de vestir, pero agregando un poco de ira y desquite el disco resulta completamente disfrutable.