A esta altura del partido debería ser un crimen no haber escuchado este disco. Moonchild es un poco larga al pedo pero toca mamar porque Fripp es el número 1.
Fripp es un genio, el número 1. Todos los demás somos simples mortales al lado de él.
Sin gran producción, ni grandes recursos técnicos ni musicales, pero con un sonido muy íntimo y emotivo. El tiempo y el internet le dieron el valor que se merece.